UN CAMBIO DE AIRES

Salir de nuestra zona de confort nos hace experimentar sensaciones únicas. Uno de nuestros huéspedes conoció el aire de Cádiz, sus rincones y sus olas. "Él me ha ganado por completo y siempre querré volver".


Huelva, la tierra de mi madre, ha sido mi lugar de veraneo desde pequeño. En Cartaya, un pueblo ribereño a orillas del río Piedras disfruté de los primeros años de mi infancia; jugando en sus pinares y bañándome en la ribera. Después le tocó el turno al Rompido, pedanía de Cartaya y puerto marinero con un encanto especial. A orillas de la ría del Piedras, se puede divisar la pesca de chocos, almejas, ostiones, doradas, mojarras… para nuestra suerte y disfrute ¡era un paraíso! Allí aprendí sobre la mar, sus mareas y sus barcos. Pero con la multiplicación de restaurantes y el desvanecimiento del oficio de marinero mi encantó también se difuminó...


Verano de 2019, experiencias y lugares nuevos pensé. Junto con mi familia partí rumbo a las cercanías de Barbate en la costa de Cádiz, zona que sólo conocía de pasada. Decidimos hospedamos en un hotel familiar con encanto e intimidad; el hotel Nómadas Vejer. ¡Acierto pleno! Nos encantó el sitio. Está situado estratégicamente entre Barbate y Vejer. Desde allí visitamos Caños de Meca y sus maravillosas puestas de sol, Conil, el Palmar con sus aguas cristalina... ¡Todo a tiro de piedra!



Barbate nos acogió con un maravilloso atún de almadraba en todas sus formas. Éste lo degustamos sobre todo por la noche en los magníficos restaurantes de la zona (como el Campero). Por la mañana disfrutábamos de la playa, tomábamos el sol y después aperitivo en el chiringuito donde comíamos espetos de sardinas y doradas exquisitas. Más tarde mojitos y ver la puesta de sol, maravilloso.


Otras noches estaban dedicadas a Vejer, un pueblo precioso con unas vistas maravillosas. Andar por su casco antiguo es una delicia así como degustar la gastronomía de la zona. Este maravilloso pueblo blanco está rodeado de innumerables bares y terrazas, otra experiencia que no hay que perderse.


Vuelvo a Nómadas Vejer. Gracias por dejarme disfrutar de un nuevo aire, y enseñarme rincones mágicos.

Su equipo siempre atento es un diez. También lo son su piscina y tranquilidad, o la posibilidad de aparcar sin ningún problema. Cádiz qué tienes, que enganchas. ¡Volveré, volveré, volveré!

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Carretera Vejer-Barbate A-314 km 3, A-3,7, 11150, 11150 Vejer de la Frontera, Cádiz

Tel: 956 45 14 73

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